martes, 15 de abril de 2014

CONCLUSIONES



La distribución de la riqueza en Colombia se ha vuelto sumamente dispareja ocasionando una crisis por la explotación por parte de los adinerados dejando en desventaja los salarios de los empleados, además del desplome de los beneficios en materia social lo que ocasiona problemas de índole social, depresión económica, aumento del consumo donde los grandes capitales controlan los medios de producción y distribución que redunda en su propio beneficio a expensas del pueblo.



La sociedad colombiana requiere un cambio de paradigma en el cual la agregación de valor y la inclusión social sean el eje central. En el primer caso es evidente que se puede acumular riqueza sin esfuerzo con la búsqueda de rentas, pero también éstas atentan contra el desarrollo de la sociedad. Los rentistas no pueden ofrecer soluciones a nuestros graves problemas urbanos, por ejemplo.

Las razones por las cuales se viene desacelerando la actividad económica en Colombia no provienen de manera directa de la crisis externa, básicamente, son el resultado de factores internos asociados con el debilitamiento del ciclo expansivo de la construcción, la inflación combinada de costos y de demanda y la menor disposición de gasto por parte de los hogares y de las firmas que afectó negativamente a sectores claves como la industria y el comercio.


UN POCO DE HISTORIA



A inicios del siglo XX, la sociedad colombiana, -de origen 
fundamentalmente agrícola-, estaba sumida en una grave 

crisis. Por un lado inicia el nuevo  siglo  devastada por una 

desgarradora guerra civil, que acaba de terminar (la guerra

de los mil días) y  el patriotismo, está por el piso, debido  al a

división política, y la perdida de Panamá.



Sin embargo, a pesar, de empezar el nuevo siglo con “el pie

izquierdo”, la sociedad colombiana, se repone  rápidamente; 

ya para mediados de los 20´s  y con la indemnización de 

25´000.000 por parte de los EE.UU. por la “perdida” de

panamá, los gobiernos conservadores, invierten  en obras 

públicas, y comienza una etapa industrializadora sin 

precedentes  en el país.



Se crean multitud de nuevas empresas, y en un periodo, que

va de los  años treinta a los cincuentas, conocido como

industrialización por sustitución de importaciones, la

sociedad colombiana, anteriormente agrícola, comienza a

trasladarse “del campo a la ciudad”., a proletarizarse, y a

convertirse  en una sociedad  urbana industrial.



No obstante, este movimiento, no fue pacifico, ni mucho

menos, organizado. Inicialmente, los campesinos, que no

encontraban   sustento en  el campo,  se aproximaban a las

ciudades  en busca de mejor  horizontes; en un proceso,

generalmente tímido;  sin embargo, a raíz de la violencia

política de los años 50s,  esta migración “tímida”  de los años
20s y 30s, paso a ser un  colosal e incontrolable”2  torrente de

campesinos,  que  huía de la matanza  conservadora en los

campos.



Se estima, que durante  la violencia política, de medio siglo,

millones de campesinos colombianos, emigraron del campo y

se integraron a las crecientes y prosperas ciudades, que sin

embargo, no pudieron en muchos casos absorber la creciente

masa proletaria, y de esta manera,  nacen los primeros

tugurios, a las afueras de las ciudades, siendo estos los

predecesores, de los actuales  cinturones de pobreza,  que

rodean todas  las ciudades de nuestra patria.



Para las familias colombianas, que desde los cincuentas hasta

hoy  han emigrado del campo a la ciudad, por motivos tan 

crueles, como la guerra, este cambio siempre ha sido y será 

altamente traumático;  los valores, las creencias y el diario 

vivir, del campesino, acostumbrado a  la honestidad y la

laboriosidad de las cordilleras colombianas, pronto se ve  en 

la gran ciudad,  pobre,  desarraigado, y con tan solo sus 

brazos, para  sostener a sus familia, en un ambiente 

totalmente diferente, donde  no hay solidaridad y se impone 

la ley del más fuerte.



No obstante, a pesar de  todos los inconvenientes,  que  trajo

el sangriento  cambio del campo a la ciudad, a principios del 

siglo veinte,  la sociedad colombiana es fundamentalmente 

urbana, las nuevas generaciones, dentro de las cuales 

estamos nosotros, nos hemos formado en un ambiente 

metropolitano,  y todo el caos del  cambio campo-ciudad, ha 

quedado enterrado en el pasado, y un glorioso futuro nos 

espera, a nosotros.



Sin embargo los graves problemas que afectan a nuestra 

sociedad, fruto de las heridas sin sanar del ayer, son 

dificultades, que esperan solución, y amenazan la integridad 

de nuestra patria. Dentro de estos problemas, están: el bajo 

nivel educativo, el conflicto armado y la corrupción.


BIBLIOGRAFÍA
 


  • Rincón Hernán, Ramos Jorge, Lozano Ignacio, (2004), “Crisis Fiscal Actual” Banco de la República. Borradores de Economía.

  • Silvia Colmenares Julio, (1989), “Los verdaderos dueños del país”

  • Carlos Alberto Mora, Margarita Peña, (1985), “Historia Socioeconómica de Colombia 4”, Bogotá – Colombia, Editorial Norma.

  • José tomas Henao, Procesos sociales 9, (1995). Bogotá Colombia, Editorial Santillana

  • Banco Interamericano de Desarrollo (BID) (2001) Competitividad: El Motor del Desarrollo. Progreso económico y Social en América Latina, Informe 2001

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