La distribución de la riqueza en Colombia se ha vuelto sumamente dispareja ocasionando una crisis por la explotación por parte de los adinerados dejando en desventaja los salarios de los empleados, además del desplome de los beneficios en materia social lo que ocasiona problemas de índole social, depresión económica, aumento del consumo donde los grandes capitales controlan los medios de producción y distribución que redunda en su propio beneficio a expensas del pueblo.
La sociedad colombiana requiere
un cambio de paradigma en el cual la agregación de valor y la inclusión social
sean el eje central. En el primer caso es evidente que se puede acumular
riqueza sin esfuerzo con la búsqueda de rentas, pero también éstas atentan
contra el desarrollo de la sociedad. Los rentistas no pueden ofrecer soluciones
a nuestros graves problemas urbanos, por ejemplo.
Las razones por las cuales se
viene desacelerando la actividad económica en Colombia no provienen de manera
directa de la crisis externa, básicamente, son el resultado de factores
internos asociados con el debilitamiento del ciclo expansivo de la
construcción, la inflación combinada de costos y de demanda y la menor
disposición de gasto por parte de los hogares y de las firmas que afectó
negativamente a sectores claves como la industria y el comercio.
UN POCO DE HISTORIA
A
inicios del siglo XX, la sociedad colombiana, -de origen
fundamentalmente agrícola-,
estaba sumida en una grave
crisis. Por un lado inicia el nuevo siglo
devastada por una
desgarradora guerra civil, que acaba de terminar (la
guerra
de los mil días) y el
patriotismo, está por el piso, debido al
a
división política, y la perdida de Panamá.
Sin
embargo, a pesar, de empezar el nuevo siglo con “el pie
izquierdo”, la sociedad
colombiana, se repone rápidamente;
ya
para mediados de los 20´s y con la
indemnización de
25´000.000 por parte de los EE.UU. por la “perdida” de
panamá,
los gobiernos conservadores, invierten
en obras
públicas, y comienza una etapa industrializadora sin
precedentes en el país.
Se
crean multitud de nuevas empresas, y en un periodo, que
va de los años treinta a los cincuentas, conocido como
industrialización por sustitución de importaciones, la
sociedad colombiana,
anteriormente agrícola, comienza a
trasladarse “del campo a la ciudad”., a
proletarizarse, y a
convertirse en una
sociedad urbana industrial.
No
obstante, este movimiento, no fue pacifico, ni mucho
menos, organizado.
Inicialmente, los campesinos, que no
encontraban sustento en
el campo, se aproximaban a las
ciudades en busca de mejor horizontes; en un proceso,
generalmente
tímido; sin embargo, a raíz de la
violencia
política de los años 50s, esta
migración “tímida” de los años
20s y
30s, paso a ser un colosal e
incontrolable”2 torrente de
campesinos, que huía de la matanza conservadora en los
campos.
Se
estima, que durante la violencia
política, de medio siglo,
millones de campesinos colombianos, emigraron del
campo y
se integraron a las crecientes y prosperas ciudades, que sin
embargo,
no pudieron en muchos casos absorber la creciente
masa proletaria, y de esta
manera, nacen los primeros
tugurios, a
las afueras de las ciudades, siendo estos los
predecesores, de los
actuales cinturones de pobreza, que
rodean todas las ciudades de nuestra patria.
Para
las familias colombianas, que desde los cincuentas hasta
hoy han emigrado del campo a la ciudad, por
motivos tan
crueles, como la guerra, este cambio siempre ha sido y será
altamente traumático; los valores, las
creencias y el diario
vivir, del campesino, acostumbrado a la honestidad y la
laboriosidad de las
cordilleras colombianas, pronto se ve en
la gran ciudad, pobre, desarraigado, y con tan solo sus
brazos,
para sostener a sus familia, en un
ambiente
totalmente diferente, donde no
hay solidaridad y se impone
la ley del más fuerte.
No
obstante, a pesar de todos los
inconvenientes, que trajo
el sangriento cambio del campo a la ciudad, a principios
del
siglo veinte, la sociedad colombiana
es fundamentalmente
urbana, las nuevas
generaciones, dentro de las cuales
estamos nosotros, nos hemos formado en un
ambiente
metropolitano, y todo el caos
del cambio campo-ciudad, ha
quedado
enterrado en el pasado, y un glorioso futuro nos
espera, a nosotros.
Sin
embargo los graves problemas que afectan a nuestra
sociedad, fruto de las
heridas sin sanar del ayer, son
dificultades, que esperan solución, y amenazan
la integridad
de nuestra patria. Dentro de estos problemas, están: el bajo
nivel educativo, el conflicto armado y la corrupción.
BIBLIOGRAFÍA
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